Por ser hombre, te olvidaste
de la inocencia del niño.
Al beber todo de un trago,
apurado, sin sentido.
Dejaste pasar la sed,
y saborear el olvido.
La sorpresa de tus ojos
se convirtió en lo vivido.
Sin saber que te perdiste.
En el diario recorrido.
Como pretendo que creas?
Si ya te ganó el hastío,
y esperar que te detengas,
es querer frenar al sol,
que camina, ilumina,
y no sabe de dolor,
Pues nada puede llegar
a tu corteza de fuego,
la que guardas en la noche,
y sueñas con ser de hierro.
Pato
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